Home » Blog » Tirar piedras a nuestro propio tejado

Tirar piedras a nuestro propio tejado

El Periodismo de hoy requiere de nuevas formas: la interpretación, la búsqueda de las causas y las consecuencias e incluso, la anticipación a la propia noticia, eso sí manteniéndote firme en lo que para que tu espectador/oyente te distingue.

Todo esto tan romántico acerca de esta apasionante profesión se viene al traste cuando escuchas a los detractores de su enseñanza periodismobasuraen las facultades, masificadas en cuanto a la oferta, que llegan a señalar que con un par de años de fuerte especialización sería suficiente. Claro que el periodista debe tener un vasto conocimiento sobre Literatura, Historia, Economía,… pero ¿acaso alguna Licenciatura permite al egresado salir con todo el conocimiento atesorado para su profesión? ¿Es que no todos los oficios requieren un reciclaje? ¿Te imaginas a un médico de cabecera o a un abogado referirse así a la innecesaria cualificación para entrar en quirófano o a la inconsistencia de opositar para juez? ¿Acaso nuestra profesión es un oficio diferente? La enseñanza del Periodismo, no viene de ayer. Basta recordar que han pasado ya 88 años desde aquella primera Escuela creada por el siervo de Dios, Ángel Herrera Oria.

Insisten estas grandes firmas del Periodismo en los miles de jóvenes que cada año salen de las aulas y engrosan la lista del paro, otros tantos talentos (por cierto) se fugan porque no encuentran reconocimiento, pero ¿acaso eso significa que por mero pragmatismo laboral debas renunciar a aquello para lo que te sientes vocacionado?

En definitiva, a veces pienso que tenemos lo que merecemos. La nuestra es una profesión sí, que como todas requiere de mucho oficio (cuanto más mejor) pero los que la ejercemos, en muchas ocasiones, no ponemos en valor lo que somos ni hacemos; una disciplina que requiere de la técnica, del talento, de la creatividad y ahora también de la tecnología pero que sobre todo es fundamental enseñar en la Universidad, como cualquier otro campo del saber, indispensable para que la sociedad pueda gozar con garantías de su derecho a la información con profesionalidad.