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La solvencia informativa

Mesa redonda Futuro Informativos

Hace algunos años llegó a mis manos la lección inaugural del curso 2003/04 de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla, pronunciada por el periodista Iñaki Gabilondo.

En aquel discurso, el veterano comunicador les hablaba ya a aquellos jóvenes, futuros periodistas, de la locura que vivían los medios de comunicación, recibiendo el encargo acelerado de la sociedad para devolverlo más acelerado todavía, “creando un círculo infernal de zapping, flash, destello, territorio en el que contar la complejidad.”

¿Cómo se cuenta y gestiona la complejidad? Ayer de nuevo, aquel discurso se hizo presente en la mesa redonda “El futuro de los informativos” con motivo de la presentación del libro “Las caras de la noticia”, moderado por su autora, la también periodista Esther Cervera. Allí se dieron cita cinco de los presentadores que han contado y/o gestionado la información en los últimos años o que lo siguen haciendo: el propio Gabilondo, Vicente Vallés (Antena 3), Ana Pastor (La Sexta), Fran Llorente (TVE) e Hilario Pino (hasta hace poco en Cuatro). Gabilondo repetía una frase que me recordaba aquella interesantísima intervención de hace 11 años: “En el centro de la complejidad está la esencia de nuestro oficio”. Y para eso, en eso coincidían todos, no hace falta un presentador sino un periodista; no un busto parlante sino alguien cualificado que te ayude a entender lo que ocurre; que haga sencillo lo complejo al espectador, porque de nada sirve mostrar lo que ocurre si no lo comprendes.

Y se habló también de cómo es ese presente, futuro inmediato, revolucionado por las Nuevas Tecnologías, en el que hay un flujo permanente de información, con periodistas y espectadores multitarea, que al tiempo que informan o reciben la información son capaces de comentarla. Un Periodismo, como destacaba Fran Llorente, que te acerca a las fuentes, que te permite tocar la calle sin necesidad de estar en ella, más próximo al espectador al que hace sentirse integrado en la colectividad. Una forma de comunicar en la que en medio de la oscuridad brilla el periodista y no tanto ya la marca o la cadena, sin olvidar, como recordaba Gabilondo, que solo con la decencia y con tiempo se consigue la solvencia.

Podrán cambiar las formas pero nunca la esencia. Retomo el final de aquella lección de 2003: No os creáis que la vida ahora es más dura… habéis elegido un oficio magnífico, es apasionante; para la gente qque tenga ganas de mantenerse en contacto con el tic tac de la vida… bienvenidos todos los que sepan convivir con las dudas… aprovechad el tiempo para llenar (durante vuestra formación) las alforjas de criterios, de opinión, de dar las miradas propias sobre las cosas, de entusiasmo por vivir y de curiosidad por entender las cosas.”