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Graduarse: el comienzo de una nueva etapa

Carrascal blogUn año más decimos adiós a una nueva edición de graduados de la Facultad. Parece que era ayer cuando entraban por primera vez a nuestras clases. Para todos (los propios alumnos, los padres y nosotros, los profesores) es uno de los momentos más emotivos. Un acto académico de algo más de dos horas que condensa los esfuerzos, los recuerdos y los mejores momentos -buenos y malos- que conlleva la vida universitaria. Al echar la vista al pasado da cierto vértigo contemplar el paso fugaz del tiempo, viéndoles convertidos en periodistas, comunicadores audiovisuales, publicistas, humanistas,… saliendo a un complicado mercado laboral. Por suerte, el padrino de promoción,el veterano y admirado periodista, José María Carrascal ahondaba precisamente en este aspecto. Les animaba a no tener miedo, a pesar de haber salido ya del “paraíso vital” (una etapa que llega aproximadamente hasta este momento); la conclusión de los estudios universitarios. Ese joven de 84 años les daba la bienvenida al club, al tiempo que les invitaba a esforzarse por labrarse desde ahora un porvenir, una vida plena para poder desarrollar metas más altas y crear una familia -la que aporta a la vida de la persona cobijo y gozo-. Y es que la suerte, decía, hay que buscársela.

Como profesor reconozco que uno de los momentos más emocionantes de estos actos son los palabras de los alumnos. Tres de ellos, de los diversos grados, tomaban la palabra para agradecer en lo que se han convertido gracias a la Universidad, donde todos coincidían han materializado su vocación; la primera cima de un gran montaña que deberán escalar a lo largo de toda su vida profesional. Ellos mismos son conscientes de que “el futuro hay que conquistarlo”, sin dejarse vencer.
La alumna de Publicidad lo explicaba empleando palabras de Steve Jobs, sus 5 Nuncas aplicados a su profesión: nunca darse por vencido, nunca aparentar, nunca permanecer inmóvil ni aferrarse al pasado y, por supuesto, nunca dejar de soñar
Al concluir, tuvimos tiempo para felicitar y departir unos instantes con los ya nuevos colegas y sus padres, instantes realmente gratificantes y de agradecimientos mutuos. Ellos por lo aprendido, sus padres por acompañar a sus hijos a crecer en este camino y nosotros, porque cada uno de esos chicos dejan que algo de nosotros se vaya con ellos. Me emocionó especialmente la frase de una de estas jóvenes cuando decía: “Somos fruto de vuestro esfuerzo y dedicación”. Creo que en pocas palabras se puede expresar mejor el sentido y lo apasionante de nuestro trabajo.
¡Enhorabuena y suerte compañer@s!