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El diario de Adán y Eva. La Creación y el Amor a través de las ondas

Diario de Adán y Eva

El origen de la radio y el origen de la vida. La vida y la radio van de la mano y así lo demuestra “El diario de Adán y Eva” una fenomenal interpretación llena de realismo, emotividad y emoción puesta en escena por dos grandes artistas, Ana Milán y Fernando Guillén Cuervo, dirigidos por Miguel Ángel Solá, en una fantástica adaptación de la obra de Mark Twain, ‘El Diario de Adán y Eva’.

Son 90 intensos minutos de representación de gran intimidad, la misma que provoca la radio para describir la vida, el amor desde el génesis (la historia de la creación) hasta el ocaso entre los dos primeros hombres que poblaron la tierra y así, con la radio como eje y de forma paralela, el de los dos locutores, que ponen en antena, en las ondas de la Sociedad Española de Radiodifusión (Cadena SER), la última emisión de este serial radiofónico.

Las tablas del Teatro de las Bellas Artes se convierten en un improvisado locutorio. Representación cara al público, como en la época de la última representación de este serial, muy bien aderezado mientras los actores van y vuelven al pasado y al presente con la publicidad y los jingles de aquella etapa, combinado con el recuerdo actual en un moderno locutorio de la Cadena SER por parte del artista masculino; la entrevista para explicar el amor imposible entre los dos radiofonistas; la madre de la periodista, la que fuera su compañera de micrófono en esta obra ya fallecida. El intento imposible de Eva de explicar por qué amaba al hombre (Adán) descubriendo ya entonces, como en la vida misma, que el amor nunca puede explicarse, siempre por encima de cualquier lógica humana.

No falta emoción en esa entrevista y al final de la misma, cuando el locutor se despide emocionado de la antena en la que seguro sabe será su última entrevista en la radio, al salir del locutorio, recuerda aquella frase de la primera mujer, que tantas veces escuchó a su compañera, haciéndose realidad en su vida: “Mi súplica y mi anhelo es que salgamos de esta vida juntos, y ese es un anhelo que jamás desaparecerá de la tierra… mi plegaria es que si uno de nosotros ha de salir antes de esta vida, sea yo la que me adelante; él es fuerte; yo frágil; no le soy tan necesaria a él como él me es a mí. Vivir sin él no sería vida; ¿cómo podría yo soportarla?…” y al final, fundidos en un abrazo Adán y Eva y con ellos, los dos locutores, matrimonio en la vida real, nos hacen recordar que en el amor no hay evolución sino que permanece inalterable como lo que fue, es y será; la emoción de las ondas para contar un amor para toda la vida.