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Dos vocaciones, una profesión

 

nubetags“Dos vocaciones hechas realidad: Periodista y Profesor pero una misma raíz, la Radio (el Medio por excelencia).” Esta es mi definición/presentación en mi perfil de Twitter y creo que es el mejor resumen de lo que vivo, siento y hago profesionalmente cada día.

Sin apenas salir como alumno de la Universidad, entré a la misma como profesor. Nunca podré agradecer lo suficiente a quienes confiaron en mí para esta tarea. Hacer Radio y a la vez, enseñar a hacerla.

Este año se cumplen 18 años desde que pisé por primera vez un estudio y 12 ya como profesor. El balance, me siento un privilegiado de poder compatibilizar ambas realidades.

En agosto de 2011, cuando como periodista cubría la JMJ Madrid 2011, el entonces Papa Benedicto XVI nos dirigía un discurso a los profesores recordándonos la responsabilidad como educadores que teníamos entre manos. Nos decía el Pontífice: “Sois vosotros quienes tenéis el honor y la responsabilidad de transmitir ese ideal universitario: Y el modo de hacerlo no solo es enseñarlo, sino vivirlo, encarnarlo. En este sentido, los jóvenes necesitan auténticos maestros; personas convencidas, sobre todo, de la capacidad humana de avanzar en el camino hacia la verdad… Esta alta aspiración es la más valiosa que podéis transmitir personal y vitalmente a vuestros estudiantes, y no simplemente unas técnicas instrumentales usadas funcionalmente”.

Durante esta semana, con algunos compañeros profesores hablaba del escaso valor que algunos colegas de los medios, conceden a la enseñanza. La docencia no es contar tus hazañas, ni siquiera mostrarles lo bien que escribes o la exclusiva que conseguiste… Los egos no sirven de nada en esta tarea. Enseñar es servir, preparar y hacer el camino más sencillo hacia el mundo laboral, gracias eso sí a lo que con oficio has aprendido en tus años de experiencia. Y todo eso sin olvidar como decía Benedicto XVI que la enseñanza no es una escueta comunicación de contenidos, sino una formación de jóvenes a quienes hemos de comprender y querer, en quienes debemos suscitar esa sed de verdad y afán de superación, siendo para ellos estímulo y fortaleza. Esa es la ejemplaridad que debe distinguir a todo profesor, por supuesto también- aún más si cabe creo yo- en la docencia del Periodismo.

Es algo apasionante, una vocación, que va e implica mucho más que como creen algunos de ellos, dar unas clasecitas